El ciclo de Krebs, o ciclo del ácido cítrico, es el núcleo central del
metabolismo celular en el que convergen todas las rutas catabólicas destinadas
a la obtención de energía (glúcidos, lípidos y proteínas). También es una ruta
que puede funcionar de forma anabólica ya que las interconexiones metabólicas
son muy complicadas y el recorrido que puede seguir una sustancia depende de
las condiciones metabólicas de la célula.

En cada ciclo se obtienen 3 NADH, 1FADH2 y 1 GTP,
además de desprenderse 2 moléculas de CO2 y necesitarse 2 de H2O.
En el caso de la glucosa, como por su degradación se producen dos ácidos pirúvicos y por cada uno de ellos un Acetil-Co.A, cada glucosa produce la activación del ciclo de Krebs 2 veces, generándose un balance energético total de:
En el caso de la glucosa, como por su degradación se producen dos ácidos pirúvicos y por cada uno de ellos un Acetil-Co.A, cada glucosa produce la activación del ciclo de Krebs 2 veces, generándose un balance energético total de:
2GTP
+ 6 NADH +2 FADH2

El Acetil-Co.A también puede
provenir de la degradación de los ácidos grasos. La degradación de estos
compuestos, que actúan como reserva energética en los vertebrados, comienza con
la hélice de Lynen (ß-oxidación)
que produce la liberalización sucesiva de 2 átomos de carbono en forma de
Acetil-Co.A. Este ingresa en el ciclo de Krebs produciendo el mismo balance
que en el caso de la degradación de la glucosa.
Para que los ácidos grasos
puedan degradarse en la mitocondria en la ß-oxidación primero
tienen que activarse, pero de ello ya hablaremos en otro momento.
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